"Entonces se asomó a la calle, y los vio. Eran tres regimientos cuya marcha pautada por tambor de galeotes hacía trepidar la tierra. Su resuello de dragón multicéfalo impregnó de un vapor pestilente la claridad del mediodía. Eran pequeños, macizos, brutos. Sudaban con sudor de caballo, y tenían un olor de carnaza macerada por el sol, y la impavidez taciturna e impenetrable de los hombres del páramo. Aunque tardaron más de una hora en pasar, hubiera podido pensarse que eran unas pocas escuadras girando en redondo, porque todos eran idénticos, hijos de la misma madre, y todos soportaban con igual estolidez el peso de los morrales y las cantimploras, y la vergüenza de los fusiles con las bayonetas caladas, y el incordio de la obediencia ciega y el sentido del honor."
Cien años de soledad. Gabriel García Márquez
Saúl!
ResponderEliminarSí sí. El boceto ya apuntaba maneras, pero coloreado te ha quedado del copón. Muy logrados los tonos del cielo y el haz de luz llegando a la bandero, chapó!
Arturo
¡Gracias Mr Arz!
ResponderEliminarMe alegro de que te guste. La verdad es que estoy muy satisfecho con el fondo de nubes.
Un abrazo.
Yo lo quiero colgadito en casa!!
ResponderEliminarcómo me gusta que dibujes...
:)
ResponderEliminarEn nada en su pared más cercana.